miércoles, 23 de febrero de 2011

Una cura de amor

Hola lectores

Desde un día gris y fresco de verano, les envío “Una cura de amor” Un raye evocativo de los momentos felices de nuestra cotidiana vida.

Un abrazo

Pascual



UNA CURA DE AMOR


A veces, cuando me regalas el recuerdo de esas curas de amor contra tu gripe, acostado en la costumbre de amarte tanto, castigo mis palmas con esos masajes en tu espalda, pasando por el cuello y culminando entre tus cabellos. Entonces le doy rienda suelta a mis pensamientos y llego a cuando comenzaba masajeándote los pies y los dedos uno por uno. Así en ese intercambio de sensaciones, relajando mis manos hasta que el deseo vencía al cansancio; comenzaba a trabajar con los dientes sobre el cuerito del empacho y terminaba mordiéndote las nalgas con la suavidad de un cachorro. Hasta que venían a auxiliarme la fiesta los fuegos de artificio, la noche de mil colores, y las bombas de estruendo que hacían tiritar nuestra piel fundida en el placer.

A este recuerdo de viejo curanderismo agrego las lluvias y el suave repiqueteo sobre las chapas de zinc. La vela fantaseando su llama en la oscuridad y el tic tac del reloj sobre la mesita de luz. Los ronquidos del piso de madera y la flauta chillona del elástico de la cama. Mi almohada chata y tu almohada gorda, porque yo acostumbraba a pasar el brazo por debajo. Tu aliento de hembra vencida y el suspiro dormido de tu cuerpo.

A veces, cuando me regalas el recuerdo de esas curas de amor, se me hace insoportable la espera de las lluvias.

Pascual Marrazzo ©

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