viernes, 28 de enero de 2011

La rompiente

Hola lectores

Desde un día AZUL de verano, les envío “La rompiente” Un raye con una buena metáfora, donde con un poco de imaginación encontraremos ribetes románticos y de los otros.

Un abrazo

Pascual


LA ROMPIENTE


La arena de la playa todavía está caliente y me abriga la espalda. Es un día en que el cielo deshizo el algodón, lo tironeó y lo alargó formando figuras caprichosas que me volaron la imaginación. El sol ya está agonizante pisando el crepúsculo y gozo la mansedumbre de mis músculos.

Es en este precioso momento, que mi mujer comienza el rito de la rompiente. Capricho natural en ella amolar, romper la calma y el alma.

Tal vez tenga algo que ver con este mar, con las olas suicidas que unas tras otras, se estrellan contra las rocas. Se espuman de bronca, se revuelcan entre las piedras y salivan verdes algas en cada rugido.

Pero yo sigo el ejemplo de la arena blanda y la espero; no le pongo reparos, dejo que se amanse en esas largas e intermitentes puntillas blancas, iguales a las de su enagua.

Pascual Marrazzo ©

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