sábado, 3 de diciembre de 2011

El hombre de la bolsa

Hola lectores

Desde un día gris de primavera, les envío "El hombre de la bolsa" De la serie de cuentos navideños, así nos vamos poniendo a tono.

Un abrazo

Pascual


EL HOMBRE DE LA BOLSA


Era Noche Buena y el hombre tenía aspecto de sombra, sólo los ojos le brillaban y le daban un tinte humano. Los niños corrían cuando él deseaba acercarse, arrastrando una bolsa. ¡El hombre de la bolsa! Gritaban (de tanto escuchar a las madres) pero más convencidos de que era una negra bestia que quería capturarlos.

El hombre de la bolsa (por llamarlo de alguna forma) viendo que con su figura ancha y torpe para caminar no conseguiría de ninguna forma superar a los chicos, se confundió en la noche rumbo al río. Cuando llegó a la orilla tiritaba de frío y tuvo que hacer una fogata. Después se metió en el agua y lavó sus ropas y su cuerpo. Al cabo de dos horas renovaba su andar totalmente seco y limpio, su barba lucía como la nieve y su atuendo como la capa de un torero. Los niños ya no estaban en las calles, así que eligió golpear las puertas, pues, de las chimeneas, ni le hablen.

Pascual Marrazzo ©

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