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martes, 4 de enero de 2011

Los reyes magos

Hola lectores

Desde un día gris de verano caliente, les envío “Los Reyes Magos”, Un pasaje de los pensamientos y las ilusiones que teníamos los niños. El niño que guardo adentro mío y no consigue amigos de su edad.

Pidámosle algo al los Reyes, “con buena letra y sin faltas de ortografía, si no no te traerán nada”

Un abrazo

Pascual



LOS REYES MAGOS



Melchor, Gaspar y Baltasar. Yo le pedía los juguetes al negro porque me parecía el más bueno. El cinco preparaba el pasto y el agua para los camellos. Lavaba las zapatillas porque si tenían olor, los reyes no te ponían nada; le frotaba una hojita de menta en las sogas y las dejaba listas para recibir los regalos. Después me acostaba para el lado de los pies para poder verlos llegar. El sueño llegaba siempre primero y por la mañana siguiente mi bronca se disipaba con el camioncito de madera o la lanchita “Pof - Pof “. Agotábamos la mañana jugando con los amigos y por la tarde llegábamos a la infalible conversación: - ¿Vos los viste?

--“Yo me dormí” – “Yo los vi y conversé con Melchor y acaricié el camello y le di de…”

Escuchaba las historias y me prometía: el año que viene los voy a pescar.

Pascual Marrazzo ©

martes, 5 de enero de 2010

Los reyes magos

Hola lectores

Desde un caluroso día azul de verano, les envío “Los Reyes Magos” Espero que se esmeren y los atiendan bien y muy especialmente que defiendan nuestra cultura con la enseñanza. Nosotros a pesar de nuestra corta edad teníamos muy en claro por qué venían los Reyes, como era la historia que ya venía reflejada en el pesebre.

Un abrazo

Pascual


LOS REYES MAGOS



Melchor, Gaspar y Baltasar. Yo le pedía los juguetes al negro porque me parecía el más bueno. El cinco preparaba el pasto y el agua para los camellos. Lavaba las zapatillas porque si tenían olor, los reyes no te ponían nada; le frotaba una hojita de menta en las sogas y las dejaba listas para recibir los regalos. Después me acostaba para el lado de los pies para poder verlos llegar. El sueño llegaba siempre primero y por la mañana siguiente mi bronca se disipaba con el camioncito de madera o la lanchita “Pof - Pof “. Agotábamos la mañana jugando con los amigos y por la tarde llegábamos a la infalible conversación: - ¿Vos los viste?

--“Yo me dormí” – “Yo los vi y conversé con Melchor y acaricié el camello y le di de…”

Escuchaba las historias y me prometía: el año que viene los voy a pescar.

Pascual Marrazzo ©