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viernes, 11 de mayo de 2012

El paisano robado


Hola lectores
Desde un día azul de otoño, les envío "El paisano robado" Un cuento para reir.
Un abrazo
Pascual


EL PASISANO ROBADO

El Chorro le puso la pistola en las costillas.
-      Si le conviene es todo lo que tengo.    –dijo el paisano mostrando unos billetes-
-      ¡Claro que me conviene! Pero a vos te conviene más darme el reloj y las pilchas.
-      ¿Pero, me vas a dejar en calzoncillos?
-      ¡Que esperanza! En bolas te vas a quedar. – y le pasó la pistola por la nuca –

El chorro acomodó tranquilamente todo en un bolso y le dijo:
-      Ahora te me vas despacito y sin gritar, porque si siento un alboroto, té lleno de plomo.

El paisano salió como Adán a perderse en la oscuridad de las veredas. El ladrón subió al colectivo y nunca se supo más de él.
Desprovisto de ropa, el hombre empezó a sentir el rigor del invierno y no tuvo más remedio que llamar a una puerta donde lo atendió una viuda que lo miraba con los ojos desorbitados.
-      Mire señora, no piense mal, yo le voy a explicar… yo le dije… si le conviene es todo lo que tengo…

Y la mujer no lo dejó continuar.
-      ¡Claro que me conviene!

Y nunca más se supo del paisano.

                                                                                          Pascual Marrazzo ©
Del Libro “Los cuentos de Pascual”
Editorial “Nosotros el Sur”

miércoles, 29 de julio de 2009

El paisano robado

Hola lectores
Desde un día azul bajo cero, les envío "El paisano robado" Un cuento alegre, como para contrarrestar a los informativos, a los profetas de las desgracias, a la oposición por la oposición, a los títulos de los diarios, nuestros y ajenos y a toda la mala leche.
Un abrazo
Pascual


EL PAISANO ROBADO


El Chorro le puso la pistola en las costillas.

- Si le conviene es todo lo que tengo. –dijo el paisano mostrando unos billetes-

- ¡Claro que me conviene! Pero a vos te conviene más darme el reloj y las pilchas.

- ¿Pero, me vas a dejar en calzoncillos?

- ¡Que esperanza! En bolas te vas a quedar. – y le pasó la pistola por la nuca –

El chorro acomodó tranquilamente todo en un bolso y le dijo:

- Ahora te me vas despacito y sin gritar, porque si siento un alboroto, té lleno de plomo.

El paisano salió como Adán a perderse en la oscuridad de las veredas. El ladrón subió al colectivo y nunca se supo más de él.

Desprovisto de ropa, el hombre empezó a sentir el rigor del invierno y no tuvo más remedio que llamar a una puerta donde lo atendió una viuda que lo miraba con los ojos desorbitados.

- Mire señora, no piense mal, yo le voy a explicar… yo le dije… si le conviene es todo lo que tengo…

Y la mujer no lo dejó continuar.

- ¡Claro que me conviene!

Y nunca más se supo del paisano.

Pascual Marrazzo ©

Del Libro “Los cuentos de Pascual”

Editorial “Nosotros el Sur”