Mostrando entradas con la etiqueta El espejo de los recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El espejo de los recuerdos. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de abril de 2011

El espejo de los recuerdos

Hola lectores

Desde un día gris de otoño alfombrado de bronce sin brillo, les envío "El espejo de los recuerdos" Un raye donde los recuerdos piden repetir las vivencias.

Un abrazo

Pascual



EL ESPEJO D ELOS RECUERDOS


Cuando el amor se va no causa ningún espacio. Al contrario, llena uno de dolor sin remedio alguno. Por eso tal vez el recuerdo me reclamaba los besos que habían mordido mi carne y aunque todos los pesares tengan un espejo, sentía el desamparo como el estado puro de la soledad. Un borbotón de vida cruzaba por mi mente y como si el sueño fuese una anestesia la piel de María Elena comenzó a atormentarme las manos, devoraba la lengua obstinada y tentando los labios rebeldes, sobornaba la brisa con su terciopelo. Despertaba las ganas del sexo y en el vacío de mi sombrero, jugando ferozmente…daba vueltas carnero.

Pascual Marrazzo ©

miércoles, 7 de julio de 2010

El espejo de los recuerdos

Hola lectores

Desde un día gris de invierno con presagios de sol, les envío “El espejo de los recuerdos” Un raye donde se habla del espacio que ocupan los pesares en uno y en todos, de cómo se compara el desamparo con la soledad y de cómo te mantienen los buenos recuerdos. Espero que no les sea difícil.

Un abrazo

Pascual



EL ESPEJO DE LOS RECUERDOS



Cuando el amor se va no causa ningún espacio. Al contrario, llena uno de dolor sin remedio alguno. Por eso tal vez el recuerdo me reclamaba los besos que habían mordido mi carne y aunque todos los pesares tengan un espejo, sentía el desamparo como el estado puro de la soledad. Un borbotón de vida cruzaba por mi mente y como si el sueño fuese una anestesia la piel de María Elena comenzó a atormentarme las manos, devoraba la lengua obstinada y tentando los labios rebeldes, sobornaba la brisa con su terciopelo. Despertaba las ganas del sexo y en el vacío de mi sombrero, jugando ferozmente…daba vueltas carnero.

Pascual Marrazzo ©